Otoño en Tenerife: vino, setas y mareas vivas

Tenerife es un espectáculo natural en sí misma, pero es a partir de otoño cuando ofrece una de sus caras más desconocidas y, sin embargo, más apreciada por vecinos y visitantes.

Un espectáculo en tonos ocres

Entre los meses de septiembre y octubre, cuando los días siguen siendo cálidos pero la brisa marina se siente más que nunca, las viñas tinerfeñas se tiñen de tonos castaños y la fiesta de la vendimia hace su aparición en cada pueblo, en cada rincón. La uva está en el punto exacto de maduración, lista para ser recogida y someterse a la producción de un vino exquisito y muy aromático.

La tierra volcánica, el sol y el océano Atlántico tienen su influjo en unos vinos excelentes y muy peculiares que, hoy día, son reconocidos a nivel mundial, desde los suaves blancos del sur, con matices a flor de almendra, a la imponente personalidad de los tintos del norte, cultivados en hermosos bancales y pronunciadas pendientes.

Setas y castañas

Si la gastronomía tinerfeña es ya de por sí una maravilla, en otoño, cuando gran variedad de setas y las famosas castañas se suman a los ingredientes maestros de cada plato, se convierte en una auténtica delicia.

Las mareas vivas

Más intensas que nunca después de cada luna llena o luna nueva, las mareas vivas dejan a la vista retazos de una costa volcánica de impresionante belleza y piscinas naturales dignas de cualquier paraíso tropical. Impresionantes pleamares y bajamares en otoño ofrecen un espectáculo sin igual, en el que podemos disfrutar de la fuerza del mar en toda su plenitud.