Playas vírgenes escondidas y de fina arena en Tenerife

Cualquier época del año es buena para indagar en la costa tinerfeña en busca de paraísos recónditos a los que solo llegan viajeros intrépidos.

Sin embargo, el otoño se convierte en una de las mejores porque, pasada la temporada alta, quienes tienen la suerte de disfrutar de la isla durante largos periodos vacacionales o en fechas alejadas del verano (normalmente porque cuentan con una segunda residencia en propiedad) encontrarán a sus pies lugares envidiables en los que disfrutar de un poco de intimidad.

Tenerife cuenta con numerosas playas vírgenes escondidas y de fina arena, a veces incluso de difícil acceso, que aumentan la belleza de su costa.

El Médano - Sotavento Tenerife

Playa de El Médano, en el sur de Tenerife

La Pelada, al sur de la isla y una auténtica maravilla de arena fina volcánica, o la de Los Roques, en el norte y a la que se accede después de recorrer el “sendero del agua”, son dos ejemplos de playas pequeñas en las que palabras como belleza y relajación se escriben con mayúsculas.

Pero si hay una playa que recomendamos especialmente, esa es la de El Bollullo. Quizás más conocida que las anteriores, pero igualmente tranquila, esta playa es de una belleza sin igual.

Con apenas 200 metros de lago, rodeado de densa vegetación, aguas cristalinas y fina arena negra volcánica, este paraíso en el término municipal de La Orotava es una delicia para los sentidos. Visitarla a última hora del día para ver atardecer resulta una experiencia indescriptible.