La prestigiosa guía de viajes Lonely Planet incluyó el pasado año la isla de Tenerife entre los diez destinos europeos imprescindibles para un viajero.  Y es que, lejos de los núcleos turísticos más codiciados de la isla, de sus playas más populares y de sus centros de recreo nocturno, existe toda una oferta cultural y de ocio muy cerca de ti. Además existen múltiples espacios naturales a la medida de ese viajero que visita Tenerife como amante de la naturaleza y la diversidad.

Enclaves perfectos para la práctica deportiva

Tocando el cielo

Quizás comenzar hablando del Teide en lo que a naturaleza se refiere en Tenerife resulte repetitivo, sin embargo, muy pocos visitantes conocen la posibilidad de ascender a la cumbre más alta de España (3.718 metros) a pie.

La ascensión a la emblemática cima o cráter será una de las más bellas e insólitas que un amante de la montaña pueda llevar a cabo, pues parecerá que transita por un paisaje lunar.

Lo ideal, iniciar el ascenso al atardecer para disfrutar de la sombra del Teide proyectada sobre la isla, pernoctar en Altavista, el refugio de montaña que se sitúa a 3.260 metros de altitud, y continuar al día siguiente muy temprano para poder ver amanecer desde lo alto del volcán.

Más trekking por la isla

Además de la subida al Teide, los amantes de las rutas de senderismo en plena naturaleza cuentan con excepcionales e impresionantes senderos como el Barranco de Masca, que discurre por un valle con paredes de hasta 400 metros de desnivel; las Vueltas de Taganana, por el corazón de un bosque subtropical de laurisilva canaria, o las Ventanas de Güímar, un canal de agua que atraviesa las laderas del barranco de Badajoz a 1 000 metros de altura.