TENERIFE

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No existe un solo Tenerife, la isla tiene miles de caras y lugares para explorar. Aunque Tenerife haya sido visitada por más de 40 millones de personas durante los últimos 20 años, la mayoría de las veces este turismo de masas sólo visita una cara de la isla y no siempre la más auténtica. El verdadero Tenerife empieza en la carretera de salida de la Playa de las Américas o la de Los Cristianos, es decir, lejos de la masificación turística.

Un paraíso de eterna primavera

Un destino como Tenerife no deja indiferente a nadie. La verdad se encuentra, como ocurre casi siempre, en el término medio. Nuestro consejo: explora y busca el Tenerife que te apetezca encontrar.

Las vistas de Tenerife son un auténtico regalo para los ojos. Consideramos una visita obligada observar el panorama del paisaje volcánico que se contempla a 3.555 m sobre el nivel del mar en el mirador de La Rambleta, en el Parque Nacional del Teide. Además de otros muchos miradores desde los que se pueden contemplar vistas grandiosas, e intensas… con sus diferentes tonalidades según la luz y la hora del día.

El Teide, el milagro canario

El Teide es una auténtica maravilla. Así lo describieron a lo largo de la historia escritores y visitantes ilustres de la isla, como el investigador Alexander von Humboldt que durante 5 días exploró la isla en 1799. A este milagro de la naturaleza se le han dedicado libros, canciones y pinturas por todas sus caras.

Otra de las peculiaridades de la isla es su exuberante vegetación exótica que forman un universo y microclima propios. Los bosques de Laurisilva, los bosques de pinos canarios, valles, cuestas plagadas por cactus, palmeras, lechetreznas, tabaibas y el vero canario. También destacan los Dragos de cientos de años de antigüedad y considerados árboles sagrados por los guanches.

Tradiciones vivas  

También resulta de gran interés la arquitectura de la isla. Casas señoriales monumentales, fachadas ornamentadas, balcones y patios interiores canarios, iglesias, conventos. Toda una variedad arquitectónica autóctona digna de ver y admirar.

Aquellos que se adentren en los 2.000 km² de Tenerife, contemplen los detalles de su historia y pasen tiempo hablando con sus gentes sentirán algo especial, único e irrepetible. El Tinerfeño, alegre y siempre orgulloso de su tierra, tiene un carácter extrovertido y amable. Es gente con un gran sentido familiar y una capacidad enorme de disfrutar de la vida.

En definitiva, Tenerife, aparte de tener uno de los mejores climas de Europa, es una opción inmejorable para tener tu segunda residencia, relajarte, divertirte y disfrutar de una calidad de vida excelente.