Tres imprescindibles de la cultura tinerfeña

Las posibilidades de Tenerife son infinitas y quienes visitan la isla o la escogen como lugar de segunda residencia son cada vez más conscientes de ello.

Lejos de su magnífica temperatura, maravillosas playas, acantilados y resorts, Tenerife se presenta al visitante como un reducto cultural donde tradiciones ancestrales y leyendas se arraigan en una exuberante vegetación e incuestionable fuerza paisajística. Estas son algunas de las más extraordinarias.

    1. Ascender al Roque de Anambro y contemplar las vistas bajo nuestros pies, sin duda, una experiencia que nos reconcilia con la naturaleza. Este domo volcánico, una aguja vertical ubicada en el Macizo de Anaga y que alcanza los 815 metros, custodia una bonita leyenda. Al parecer, Beneharo, caudillo aborigen guanche de la isla de Tenerife y mencey (rey) de Anaga, se tiró al vacío desde este enclave tras huir de los conquistadores castellanos en el siglo XV.
    2. Museo etnográfico Cha Domitila. Situado en el pueblo de Arguayo el Museo etnográfico Cha Domitila, en un caserío de antiguos pastores guanches, esta vivienda de arquitectura tradicional canaria es un centro alfarero y museo donde apreciar desde la manera guanche de trabajar la alfarería a las costumbres y forma de vida de los habitantes de la zona en épocas pasadas.Museo Etnográfico Cha Domitila
    3. Una de piratas en la casa del corsario Amaro Pargo. Los restos de una vivienda junto a la ermita Nuestra Señora del Rosario (Machado) miran hacia el mar, en dirección Gran Canaria, atestiguando la existencia del pirata Amaro Pargo (1678-1747), cuya historia personal se desarrolla entre corsarios ingleses y holandeses, abordajes, favores a la Corona, botines de ensueño y un sinfín de aventuras. El lugar está muy deteriorado, pero el paisaje hasta llegar al mismo y las vistas merecen una visita.